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No hay dos pacientes iguales. No hay dos diagnósticos iguales.

Sonia Esquinas. Psicóloga Sanitaria

Formación Cualificada

Psicología sanitaria

Trayectoria consolidada

+ de 25 años de Experiencia

Hoy he atendido a unos padres de una niña que venían a que les aconsejara sobre un asunto relativo a su hija.

Aprovechando que estos padres estaban en el despacho, les he informado que desde principios de curso venía yo observandola porque le notaba hipotonía (falta de fuerza) en una de sus piernas, por lo que les aconsejaba que la llevaran a un traumatólogo para que la valorara.

La madre abrió los ojos, que casi se les sale de las órbitas y me confirma que ella también se lo había notado, que había pedido cita al médico pero que, al depender del padre de la niña para llevarla, como éste no le veía problemas, se quedó sin llevarla.

El padre, que también estaba presente en la consulta, me negaba una y otra vez que lo que era evidente para la madre y para mí. Se remitía a las observaciones de familiares para negar la realidad, a lo que yo le respondía,

-«¿esos familiares son traumatólogos?

-No,

-entonces no me vale esa opinión.»

Y es que no hay nada peor que no querer ver. Este padre, lo único que pretendía es que a su niña no le pasara nada,(yo lo entiendo perfectamente como madre) y realmente, no le ocurría nada importante, pero como le dije, «estás negando a tu hija la oportunidad de coger a tiempo una pequeña dificultad y solucionarsela, no te cuesta nada, por mucho que tú no lo veas, llevarla al médico, que la valore y hasta que diga que no tiene nada, entonces, todos diremos, mejor para la niña y… tú tenías razón…»

Este es un pequeño ejemplo de reacciones que me encuentro en consulta, que algo sea evidente y que el amor que le tenemos a nuestros hijos nos haga negar una circunstancia, postponiento el momento de afrontar cualquier dificultad, trastorno, enfermedad…

Hace poco, también me encontré con una madre que me decía, mi niña de 2 años y pico, come en comedor todo lo que le ponen, incluso lo sólido, pero de noche, sólo admite un par de alimentos y siempre pasado. A lo que le contesté «los niños suelen ser manipuladores y tu hija está manipulando la situación», a la madre le cayó como un tiro y me dijo que ella no pensaba que su hija «manipulara», a lo que le contesté, «entonces, qué crees que está haciendo?»…no supo decirmelo.

Negar la realidad es un mecanismo de defensa que tenemos todas las personas y se pone en funcionamiento cuando no queremos o no podemos aceptar lo que estamos viendo que está sucediendo. Pero no por negarlo deja de existir, así que si os encontrais en una circunstancia en la que os dicen distintas personas algo en lo que coinciden, aunque vosotros no lo veais, empezad a ponerlo, al menos, en duda.

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