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No hay dos pacientes iguales. No hay dos diagnósticos iguales.

Sonia Esquinas. Psicóloga Sanitaria

Formación Cualificada

Psicología sanitaria

Trayectoria consolidada

+ de 25 años de Experiencia

Muchas veces nos preguntamos por qué nuestros hijos dicen mentiras cuando nosotros no solemos hacerlo.

Os presento los 3 tips fundamentales para minimizar la conducta de mentir de nuestros niños, aunque debemos saber que a partir de, aproximadamente los 2 años, es común que digan algunas, sobre todo, porque en los primeros momentos y hasta, entorno a los 4 años, los niños no llegan a diferenciar bien entre el mundo real y su mundo imaginario, por lo que en esos momentos, no debemos prestarles más atención de la necesaria.

-Sed modelo de sinceridad

¿Los adultos no decimos mentiras? ¿seguro?. Leed esto y reflexionad.

Llaman al teléfono, estamos viendo un programa de televisión que nos interesa muchísimo y nuestro hijo está jugando en el salón. «OH, mi cuñada!, Cógelo tú por favor y dí que estoy en el cuarto de baño». El niño, levanta la cabeza, mira a su madre, mira a su padre, mira el teléfono y piensa…»mi mamá no está en el cuarto de baño»…..sigue jugando….¿Realmente no mentimos?

Debemos tener cuidado con estas cosas. somos modelos de nuestros niños y ellos son pequeños pero no tienen ni un pelo de tontos…los subestimamos demasiado porque no expresan todo lo que son capaces de darse cuenta.

-Contadles o compradles cuentos que valoren la sinceridad

A través de los cuentos en los que el protagonista sea, si es posible, del mismo sexo y edad que nuestro niño, podemos conseguir que se identifiquen y que aprendan conductas y valores contrarias a la mentira.

-Reforzad las conductas sinceras

Como antes os decía, los niños son niños pero no son tontos. En un momento determinado, mi hijo puede usar una mentira para librarse de un castigo.»¿Quién ha pintado esta pared?» «yo» «Oh, me siento muy triste porque has estropeado la casa tan bonita que tenemos, toma este paño y límpialo, pero que sepas que me has demostrado que te estás haciendo mayor al haberme dicho la verdad, eso sí me ha gustado…»

Daros cuenta que a veces, decir la verdad cuesta caro y no se lo reconocemos, entonces, esta coducta será muy probable que no vuelva a producirse y esto no nos conviene.

Espero que estas recomendaciones os hagan reflexionar y a partir de ahí saber manejarnos en «el mundo de las mentiras».

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